Ganar en Roland Garros, el mayor de todos los retos - Abierto de Tenis Los Cabos

Ganar en Roland Garros, el mayor de todos los retos

¿Puede alguien destronar a Rafael Nadal en su reino? ¿Puede alguien romper la hegemonía del español en la arcilla de París?

Antes de atreverse a responder, tengamos en consideración lo siguiente: Rafael Nadal ha ganado 11 de las últimas 14 ediciones disputadas en Roland Garros – las otras tres fueron ganadas por Novak Djokovic (2016), Stan Wawrinka (2015) y Roger Federer (2009) -. Bajo este contexto, es comprensible, e incluso válido, argumentar que en el tenis actual no existe mayor reto que ganar la Copa de los Mosqueteros. No hay mayor reto que derrotar a Nadal en París.

Cuestionado alguna vez sobre si se le dificultaba ganar en arcilla, Federer respondió: “No tengo problemas en arcilla. Tengo un problema llamado Rafa Nadal en arcilla”. ¿La razón del problema? En el frente a frente sobre tierra, el de Manacor lidera 13-2 al de Basilea.

De la exclusiva lista de jugadores que han derrotado a Nadal específicamente en Roland Garros, sólo Novak Djokovic se mantiene en activo. El otro integrante de la lista, Robin Soderling, se retiró de las canchas oficialmente en 2015, aunque su último partido lo disputó en 2011.

Djokovic, número uno mundial, derrotó a Nadal en 2015 (cayó en la final ante Wawrinka) y se mantiene como el único jugador que ha derrotado a Nadal en siete ocasiones sobre arcilla, sin embargo, su récord en el Grand Slam francés ante el español es de 1-6.

Otro jugador que ha sido señalado para atentar contra el reinado de Nadal en la tierra batida es Dominic Thiem. Aunque el número dos del mundo destruyó al austríaco en las semifinales de 2017 y en la final de 2018, Thiem es el tenista no apellidado Nadal que más ha sobresalido en la tierra durante los últimos cuatro años. Durante la pasada edición del Abierto de Barcelona, Thiem destronó al 11 veces campeón con una imponente victoria de 6-4 y 6-4 en semifinales.

“Mientras Rafa juegue, él siempre será el favorito en cualquier torneo de arcilla”, afirmó Thiem. “Pero siento que, como nunca antes, hay muchas posibilidades para nosotros y muchos grandes retos para él”.

Pero no sólo Djokovic y Thiem lucen como serias amenazas del todopoderoso Nadal, y es que, a pesar de que las miradas estarán sobre el balear y la búsqueda de su duodécimo título, es indudable que las cámaras enfocarán también el regreso de Federer a Roland Garros.

Parece que muchos lo han olvidado, pero Federer ganó el Abierto de Francia en 2009 y con ello completó el Career Grand Slam (segundo jugador de la Era Abierta en lograrlo tras Andre Agassi). Muchos han olvidado también que, hasta hace unos años, el suizo era el segundo mejor jugador de arcilla en el tour. Fueron cuatro años los que se alejó de la arcilla, pero tras lo mostrado hace un par de semanas en Madrid, Federer demostró que su juego sobre la tierra sigue siendo impecable. “Todos saben que no he jugado mucho en arcilla en los últimos años, pero eso no me quita posibilidades. Todo es posible, así que veamos qué ocurre en los siguientes torneos”.

Mientras la mayoría son ordinarios mortales, Federer, de 37 años, parece atentar semana a semana contra el tiempo y la lógica. Desplegando un tenis agresivo y como si nunca se hubiera alejado de la tierra, derrotó a Gael Monfils (6-0, 4-6, 7-6[3]) en los octavos de Roma para lograr la victoria 1,200 de su carrera.

Posteriormente, frente a Thiem, Federer desperdició dos puntos para partido y terminó cayendo ante el austríaco por 3-6, 7-6(11) y 6-4. Como dato, la derrota ante Thiem significó el 21° partido que Federer cede tras tener match point.

Sin ser su prioridad y realmente preparando el asalto a la hierba inglesa, Federer regresará a Roland Garros sin muchas expectativas, pero es muy probable que, sin mayores esfuerzos, llegue a instancia de semifinales antes de toparse con los verdaderamente favoritos.

Dueño de la cima del ránking y ganador de los últimos tres torneos Grand Slam que se han disputado, Novak Djokovic es, sin lugar a dudas, favorito para volver a brillar en la Ciudad Luz. “Hay momentos en los que te sientes bien y donde sientes confianza plena en la cancha, sobre todo cuando los resultados son positivos”, dijo recientemente sobre sus títulos en Wimbledon, US Open y el Australian Open. “Pero también ha malos momentos donde las cosas no siempre salen a tu favor”, explicando las caídas en Indian Wells, Miami y Montecarlo.

Tras caer sorpresivamente en cuartos de final del año pasado ante el italiano Marco Cecchinato, Djokovic recuperó la confianza en arcilla hace unas semanas en Madrid, donde aprovechó su amplia experiencia para vencer en la final al griego Stefanos Tsitsipas, un joven que ha dado pasos agigantados en el último año.

Tercero en la lista de más títulos major con 15 y siempre a la caza de los 17 de Nadal y los 20 de Federer, Djokovic considera el último año la clave para encontrar el balance actual de su carrera. “Hace 15 meses estaba lesionado y me tomó seis meses recuperar mi juego tras la cirugía. Era No. 22 en el ránking y pensé que nunca más regresaría a los primeros lugares”, confiesa el serbio.

“La gente muchas veces nos ve como robots, que somos perfectos en todo lo que hacemos, pero al final somos hombres como los demás y tenemos los mismos problemas que cualquier persona. Necesitamos ser capaces de comprender las cosas de forma positiva y hallar el balance. Para mí, esa es mi mayor prioridad: el balance constante”.

Con 32 años y cerca de convertirse en el segundo hombre en completar el Grand Slam por segunda ocasión tras Rod Laver, Djokovic debe ser considerado como el principal candidato a estar en la final del domingo 9 de junio.

Detrás del serbio, Thiem y Federer, hay un listado de jugadores que posiblemente darán mucho de qué hablar durante las jornadas de tenis en París, tales como el ya mencionado Tsitsipas, el alemán Alexander Zverev, los argentinos Juan Martín del Potro y Diego Schwartzman, así como el italiano Fabio Fognini, reciente campeón del Masters 1000 de Montecarlo.

Ahora bien, hablemos de Rafael Nadal.

Primeramente, hay que darle crédito a Toni Nadal, tío de Rafa y su entrenador de muchos años, por haber creado al jugador más perfecto que ha jugado sobre arcilla. Toni convirtió a Rafa en zurdo, le enseñó a jugar con un drive compuesto de fuerza descomunal y topspin sinigual, y lo hizo un guerrero incansable sobre la cancha. Más que eso, Toni hizo de Rafa un trabajador de tiempo completo con altos valores éticos y morales. El tío enseñó a su sobrino a ser un tenista que siempre dispute cada pelota como si fuera la última.

Pero, así como desde un inicio se reconoció el trabajo de la exitosa dupla, también se predijo desde hace mucho que el estilo de entrega total llevaría con el paso de los años a Rafael Nadal a sufrir numerosas lesiones. La predicción se hizo realidad, sobre todo en los años recientes, pero lo que nadie nunca se atrevió a pronosticar fue que Nadal ganaría 11 veces en Roland Garros.

El próximo 3 de junio, Rafa Nadal cumplirá 33 años, una edad que para muchos significa el inicio del retiro, pero en este caso, estamos hablando de un jugador que ha superado la adversidad en no una, sino en varias oportunidades. Un tenista que se atrevió a prescindir de los servicios de su tío Toni para experimentar el cambio y recibir la asesoría de Carlos Moyá. Un luchador que si bien ha cedido terreno en los últimos torneos donde se ha presentado, siempre sale con la cara en alto a pesar de la derrota. Un hombre que se tardó cinco meses en levantar su primer título de la temporada pero que, indudablemente, le servirá no sólo en confianza, sino también como envión de cara a la gran cita en París.

Una nueva edición de Roland Garros está por comenzar, y aunque por primera vez en muchos años las estadísticas señalan que varios son los favoritos a levantar la Copa de Mosqueteros, primero tendrán que vencer y pedirle permiso al mejor jugador de arcilla de todos los tiempos.