Rafael Nadal, David Ferrer, Feliciano López. Estos nombres y otros más han representado una generación dorada del tenista español. Sin embargo, la preocupación por saber quién tomará su lugar cuando de a poco vayan dejando las canchas había sido una constante. Hoy varios nombres ya aparecen para tener la batuta y uno de ellos es Pablo Carreño Busta.

Si bien Pablo no es un jovencito, ya tiene 26 años, tampoco se puede decir que es un jugador cerca del retiro. Parece ser que está en esa época donde el aprendizaje y el madurar se complementan para formar un gran jugador y no hay duda que con el español se está cumpliendo ese proceso.

En su palmarés apenas tiene tres títulos dentro de la ATP. Todos ellos logrados en los últimos dos años y de categoría 250 ATP. Winston-Sale y Moscú en 2016, mientras que torneo de Estoril se lo llevó hace apenas unos meses, ya en la temporada 2017.

Pablo no se ha librado de todo mal para un deportista, las lesiones. El 2012 no fue el mejor año para el desarrollo que llevaba, pues una cirugía en la espalda le condujo a estar cinco meses fuera de actividad, situación que afectó su juego y su ranking individual.

Tras ese bache, el español regresó en plena forma en 2013 y 2014, haciéndose de torneos Challenger de la ATP a diestra y siniestra, al punto de no perder ninguna de las ocho finales disputadas entre ese par de años y sumando 11 en total.

En entrevista para la página de la Asociación de Tenistas Profesionales, Carreño dejó claro el por qué sigue avanzado satisfactoriamente en su proceso como jugador: “lo único que quiero cuando estoy fuera de la cancha es en volver a jugar”, dijo el español.

Busta no le tiene miedo a decir que quiere ser el mejor tenista del mundo, aunque sabe que para eso es un trabajo constante y difícil, algo que no se consigue del día a la mañana, pero que al estar en el Top 10 parece un poco más cercano.

La temporada 2017 ha servido de consagración para el gijonés. Es cierto, sólo tiene un título, pero sus logros más importantes de este año se dieron sin un trofeo en la mano, pues en dos de los cuatro Grand Slams de este año llegó a instancias importantes.

En Roland Garros, Bautista se metió hasta los cuartos de final, hasta que una lesión abdominal, frente a Rafael Nadal (eventual campeón), lo alejó de sus posibilidad de seguir avanzando.

Sin embargo su resultado más importante se dio el US Open, terminado hace unas semanas. En Estados Unidos, Pablo dio muestra de que su tenis es uno de los mejores del circuito, al punto de colocarse en semifinales sin haber cedido un solo set. Para su desgracia, la buena racha concluyó en semifinales, ante Kevin Anderson, pero ese resultado le permitió colarse entre el Top 10 mundial por primera vez en su carrera.

Por delante le quedan muchos años a Pablo Carreño como tenista profesional. En estos momentos parece que está viviendo su momento más dulce, pero si quiere llegar a lo más alto aún tiene mucho trabajo por hacer y él está consciente de eso, y España quiere que así sea.

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