El último Grand Slam del año ha terminado. New York fue la sede de grandes emociones durante los pasados 15 días, en los que se vivió de todo. Desde el llanto y trago amargo de una derrota, hasta la felicidad de un campeonato. Así han acabado dos semanas que dejan por delante un gran cierre de temporada, donde aún pueden suceder muchos movimientos.

Como cada año las expectativas por tener un gran tenis se postraron sobre New York y la ciudad estadounidense no falló, dejando momentos para el recuerdo, incluidas nuevas estrellas, confirmación de leyendas y final del 2017 para abrocharse los cinturones.

En la rama femenil los cambios fueron significativos y se debe empezar por la flamante campeona: Sloane Stephens. Jugando en casa, la tenista estadounidense dejó muestras de toda su calidad al vencer en la final a su compatriota Madison Keys.

Stephens es un ejemplo más de que trabajar seriamente y soñar en grande tiene sus beneficios. A principios de agosto Sloane se ubicaba en el puesto 957 del ranking de la WTA, cinco meses después puede presumir ser la campeona del US Open y estar en la posición número 17.

“No creía que iba a terminar el año ni en el Top 100”, afirmó la estadounidense tras su triunfo en la cancha del estadio Arthur Ashe, demostrando la importancia de su triunfo.

El triunfo de Stephens también abre nuevos caminos para el tenis femenil de Estados Unidos, colocando nuevas caras en el mapa. Junto a Madison Keys (finalista) y Coco Vandeweghe, Sloane regresa las esperanzas al deporte blanco del país norteamericano.

La otra gran ganadora del Abierto de New York fue Garbiñe Muguruza. Si bien la española no alzó el trofeo de campeona, su gran segunda mitad de temporada (títulos en Wimbledon y Cincinnati) le ha permitido llegar al número del mundo. “Un sueño cumplido”, mencionó la ibérica cuando se confirmó su nueva posición en la WTA.

En la rama varonil también quedaron espectaculares momentos para los aficionados. Pese a que varios Top 10 estaban fuera del torneo, los jugadores que asistieron a New York no defraudaron.

Denis Shapovalov y Andrey Rublev se confirmaron como uno de los NextGen más prometedores del circuito. Roger Federer volvió a sentir el cariño de la ciudad norteamericana y Juan Martín del Potro dejó claro que el idilio que tiene con New York es inexplicable. Sin embargo, el gran protagonista no puede ser otro más que Rafael Nadal.

Rafa defendió su calidad como favorito y logró obtener su tercer US Open tras derrotar al sudafricano Kevin Anderson. Esta victoria significa el décimo sexto Grand Slam que levanta el mallorquín, colocándose a tres de la marca que ostenta actualmente Federer, con 19.

En 2017 Rafa ha jugado a un nivel superlativo, lo que le ha llevado a levantar dos de los cuatro majors de la temporada (también se coronó en Roland Garros), estar de nueva cuenta en el número uno y ser el gran favorito en cada torneo que se presente.

Con el nivel mostrado en la actual temporada y con poco más de dos mil puntos de diferencias con Roger, parece que al español no se le escapará la cima del ránking cuando termine la temporada el próximo noviembre, pero no se puede distraer, pues aún le queda por firmar un gran cierre de temporada.

New York nunca falla y aunque faltan 12 meses para estar de nuevo ahí, sin duda ya se le comienza a extrañar. Hasta 2018, US Open.

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